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BARES ESCOLARES
Debemos hacer un alto a nuestras disquisiciones pedagógicas y formativas para atender en este momento un asunto de carácter absolutamente coyuntural y que ciertamente poco o nada tiene que hacer directamente con la educación pero, por la gravedad del tema y los riesgos que corren los planteles con la aparición en mayo anterior del reglamento Nº 0001-10 de los ministerios de salud y educación, se vuelve importante comentar en esta nota.
Que en los bares se busquen las mejores condiciones higiénicas y se atienda de manera altamente nutricional a niños y jóvenes es bueno y saludable pero que so pretexto de entregar esas regulaciones se violente el derecho privado de la contratación obligando a establecimientos particulares a concurrir al portal de contrataciones públicas y entregar sus bares al mejor postor, fijando de antemano plazo de duración del contrato, monto del alquiler y destino de los fondos de este, resultan atentatorios al concepto de propiedad privada.
Por otro lado y mas allá de lo legal nos preguntamos si los funcionarios autores del mencionado reglamento cayeron en cuenta del tiempo en que viven y los riesgos que en estas épocas significa el introducir a planteles educativos personajes absolutamente desconocidos en capacidad de ofertar y contactar con estudiantes, sin ningún otro tamiz que haber ganado un concurso por bajo precio. Cuando ahora preocupa en el mundo el lavado de dinero y el tráfico de drogas, no se les ocurrió pensar que estaban abriendo una generosa puerta para quienes en un momento determinado el negocio del bar no resulte ser sino una fachada para poder llegar a un inmenso mercado cautivo de adolescentes, para tentarles e inducirles hacia peligrosos consumos?.
Creemos oportuno que las autoridades del ministerio de salud conjuntamente con las del ministerio de educación reflexionen sobre lo realizado, realicen alcances o deroguen el mencionado acuerdo y busquen una mejor manera para asegurar transparencia pero al mismo tiempo proteger al estudiantado.
Dr. Abelardo García Calderón
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