EL ESTADO DOCENTE

 

En los últimos tiempos y fundamentándose en teorías ideológico políticas se quiere vender la idea del Estado educador, del Estado docente, convirtiendo a este en el único dueño de la verdad en cuanto a la formación de párvulos, niños, adolescentes y jóvenes.
 
Ciertamente las constituciones de casi todos los países y las proclamas internacionales suscritas por casi todas las naciones hablan del derecho a educarse de las personas y de la necesidad y/o deber por tanto de que el Estado satisfaga esta garantía, pero de ahí a conceptualizar de que el Estado sea educador o el único con facultad de docencia hay mucho trecho.
 
El Estado, esa estructura ficticia creada por el hombre para el mejor gobierno de la nación tiene que satisfacer la posibilidad de educarse de sus connacionales, que no es exactamente lo mismo que decir que él sea el único que pueda y deba educarles, y es más, se debe a las necesidades, requerimientos, libertades y creencias de su pueblo.
 
El Estado por tanto no es en sí mismo educador, en la realidad en ello no es especialista; por tanto, lo que debe hacer es facilitar los recursos económicos para que sus ciudadanos puedan acceder en igualdad de condiciones y con respeto de sus libertades al proceso formativo, educativo, de acuerdo con sus aspiraciones o creencias.
 
En muchos países de Europa, de la Europa socialista moderna, como en Asia y en Estados Unidos, el Estado ha optado por ser el facilitador del proceso de capacitación de sus pueblos; aquí entre nosotros el modelo es diferente, el Estado se cree educador y mantiene toda una estructura para sacar adelante lo que nosotros llamamos la educación fiscal.
 
Es tiempo acaso de que progresemos, de que avancemos con los tiempos y vayamos generando nuevos modelos de manejo y administración del sistema educativo y que no caigamos de ninguna manera en el extremismo de creer al Estado docente, único dueño de la verdad y con las capacidades exclusivas de formar a nuestro pueblo.
 
 
Dr. Abelardo García Calderón