LA OTRA EMIGRACIÓN

Cuando hablamos de migrantes en el Ecuador generalmente nuestra mente vuela al agricultor azuayo o cañarejo que ha dejado sus lares para ir a buscar trabajo en Europa, o en aquella persona de escasos recursos que por no encontrar trabajo y soporte en este su país se ve precisado de ir a buscar el sueño americano, el sueño europeo o cualquier sueño más esperanzador que el que ofrece por lo pronto nuestra tierra.
 
Sin embargo, hay otros que también se han ido y que se van, acaso en otras circunstancias pero no por eso menos doloroso como pérdida para la nación, e incluso en ocasiones posiblemente constituyan una migración más costosa porque supone con su ida una fuga de inteligencias, de estudios realizados, en fin de inversión nacional.
 
Poco se habla de ellos pero muchos, muchísimos los estudiantes que graduados en universidades extranjeras, deciden simplemente no volver porque el país poco o nada ofrece, porque entre nosotros -como se suele decir- no hay futuro; por otro lado, nada despreciable el número de profesionales que habiéndose graduado en universidades nacionales e incluso iniciado su vida profesional optan por levantar el vuelo y viajan a otros países de la América Latina o a otras latitudes para seguir ejerciendo con todo ese soporte académico y técnico que adquirieron aquí.
 
Esta otra migración, sin menospreciar a nadie, es más dura para el Ecuador porque le es más cara en presente y en futuro, porque no solo que le significa recursos invertidos en un ser humano que se va, sino que a más de eso le significa ausencia en el mediano plazo de profesionales sobre los que sustentar un sólido y cierto desarrollo nacional.
 
Ojalá que seamos capaces de generar políticas claras absolutamente perfiladas y configuradas para cortar este desmembramiento; no más profesionales ecuatorianos ejerciendo en ausencia, busquemos y desarrollemos claros planes para que estos se fortalezcan y lo hagan entre nosotros, entre su gente, con los suyos.
 
 
Dr. Abelardo García Calderón