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GIRO SORPRENDENTE
Hacia finales del 2008 el Ministerio de Educación y a título personal invitaba a una serie de educadores de distintos sectores del país para constituir lo que se dio en llamar “mesas de trabajo”, que se entendería acompañarían el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Educación.
Luego de ese momento vino un tiempo de gran silencio, pese a preguntas, requerimientos, no se volvió a retomar el tema y ahora entendemos que ese primer espíritu de construcción en conjunto de una ley en el que todos tuvieran cabida fue sustituido y dejado de lado; de manera sorprendente hace pocos días se presentaba ante la Asamblea Nacional un proyecto en el cual ciertamente el consenso no intervino. El gobierno nacional saliendo por sus fueros y en uso de sus atribuciones de colegislador entregó ese documento que recién está comenzando a ser conocido y estudiado por los distintos sectores de la educación ecuatoriana.
Hasta el momento se ha hecho mucho énfasis en el impacto que la nueva legislación tiene sobre el sector público, sobre la ley de escalafón sueldos, sobre la relación laboral entre el profesor público y el ministerio, y sobre todo lo que tiene que ver con el proceso de actualización, capacitación y evaluación del profesorado fiscal, pero muy poco o casi nada se ha comentado sobre el impacto que este proyecto tiene sobre la educación privada la que, a juicio de algunos especialistas que ya han leído todo el documento, desaparece o pone en altísimo riesgo su existencia, su propia capacidad de administración y de manejo en libertad en sana libertad de los planteles privados .
Ofrecemos, estimados lectores, ir leyendo el inmenso documento e ir trabajando el asunto, pues es claro que el destino de la educación privada interesa a muchos ecuatorianos que han hecho de esta el ámbito donde educar y formar a sus hijos ya sea por preferencias de fe, conciencia o pedagógicas. Lo que sorprende ahora y por lo pronto es el giro inesperado y el secretismo.
Dr. Abelardo García Calderón   |