PADRES SIGLO XXI

Una de las más frecuentes preocupaciones de los padres de hoy es querer mejorar su condición de tales, cómo ser buenos padres se preguntan, cómo ser el padre o madre que mi hijo necesita, y vienen de inmediato las consultas a especialistas, a sicólogos, educadores, tratando de adquirir conocimientos que les permitan presentarse frente a sus hijos como el padre ideal.
 
Conviene dejar claro que esa condición, es decir la del ideal, no existe, porque el ser padres supone también un aprendizaje permanente, porque en ningún caso es una ciencia explícita que resulta aplicable con recetas constantes e idénticas para todos, es más, cada hijo reclama tratamiento individualizado y absolutamente diferenciado.
 
Vistas así las cosas resulta complejo el poder diseñar el perfil del padre ideal, del padre que muchos buscan para reemplazar las imágenes que ellos mismos guardan de sus propios padres, y en el siglo XXI acaso el problema es más grave. El hijo de hoy guarda diferencias sustanciales con el hijo de ayer. No resulta para nada sumiso, mas bien es crítico, directo, explícito, a ratos podríamos decir hasta cuestionador y desafiante. El hijo de hoy tiene una ventaja adicional sobre el de ayer, pues puede declararse en más de una cosa mucho mas conocedor que sus padres, un idioma extra o varios, la experiencia en una tecnología y porque no el conocimiento científico mismo que obtiene a partir de una información constante, permanente, entre la que se desenvuelve y vive.
 
El padre siglo XXI, por tanto, tiene que construirse permanentemente, tiene que automodelarse y fincar sus esfuerzos más en ser ejemplo, espejo; el padre de hoy debe tener conciencia que su hijo le observa, le mira, le aprehende, que hay etapas en la vida en que quiere ser copia fiel; entonces, en los gestos, en las palabras que utilice, en las reacciones que ofrezca, en las respuestas que entregue, está realmente forjando, fabricando, construyendo su imagen de padre.
 
 
Dr. Abelardo García Calderón