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DE FONDOEn más de una ocasión habíamos expresado que el problema de la educación pública nacional no se solucionaría simplemente con dinero, que el asunto no iba tan solo por la cuantía del salario ni por las partidas que se pudieren crear, incluso pensamos que alguna vez en alguna nota de las que entregamos a este diario algo de esto ya mencionamos; el caso es que hoy la realidad confirma nuestra creencia, pues como nunca el gobierno nacional ha atendido en creación de plazas docentes a la educación fiscal , doce mil fueron las plazas de maestro que se crearon, doce mil por tanto las nuevas oportunidades, doce mil entonces las vacantes que hubiesen podido atenderse si el asunto hubiese sido así de sencillo. El problema de la educación nacional es de fondo y lamentablemente de muchas aristas, de muchas complicaciones, y no se solucionará atendiendo tan solo una de estas, como se ve es bastante más que problema económico, el problema de la educación ecuatoriana es grave, en ella hay que trabajar desde todos los ángulos y al mismo tiempo. De qué nos sirve tener la plaza para educador si no tenemos al individuo preparado y conocedor para asumirla, de qué nos sirve tener a este y la partida si no tenemos la infraestructura y el programa capacitador y las tecnologías adecuadas. El problema como puede verse, es demandante desde muchos frentes y estos tienen que ir siendo atacados de manera conjunta, de a poco, para poder ir así solventando las necesidades. Es verdad que hay que escoger y seleccionar muy bien al profesor fiscal, para ello necesarísimas y bienvenidas todas las pruebas que ayuden, pero mejor que esto y fundamental es preparar adecuadamente a quien aspira a ser educador público para que su proceso de aprendizaje sea el adecuado y el necesario. “No se puede pedir peras al olmo”, solían decir los abuelos, y es cierto, no debemos pedirle insertarse de pronto en nuevas metodologías y estrategias a quien nunca las conoció porque aprendió y estudió a su vez de forma diferente, por tanto hay que atender de manera urgente el proceso inicial del estudio del docente; normales y facultades de pedagogía tienen y deben de ser remozados para que los resultados de las promociones que entreguen sean los esperados y los que se necesitan, pero es vital también actualizar y capacitar al pos graduado, en ocasiones el educador piensa que el título lo dice todo, que el título fue la meta y lejos está de entender que en ese cartón solamente se encuentra el inicio de una nueva tarea formativa, que deberá atender con prolijidad y permanencia. Podrá decirse a este respecto que en nuestro país se ha realizado más de una campaña de actualización docente, pero una vez más tendríamos que decir que el asunto es más de fondo, que no es cuestión de campañas entregadas de paso al gremio para tranquilizarlo y que consolide así su poder o que se realicen a la rápida por el Ministerio. Se requiere de un plan sostenido, de una política permanente que habiendo definido claro sus objetivos camine hacia ellos impulsando y mejorando así la condición académica del docente. Y el asunto es más de fondo aun cuando creemos que el educador, su trabajo, sus alcances y logros deben fundamentarse en una clara , sólida y robusta vocación, y cuando sostenemos que resulta urgente en nuestro país revalorizar la condición y profesionalismo del educador. Esto último sin duda un trabajo lento, difícil pero necesario si queremos que la educación pública ecuatoriana vuelva por sus fueros y alcance el sitial que merece dentro de ese proyecto de desarrollo del país. Si no valorizamos al educador y a su misión en la sociedad, poco sin duda podremos obtener de este y muy poca aun más la motivación para llegar a ser profesor. Dr. Abelardo García Calderón
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