SER PADRES

 

Hubo un tiempo en el que se trabajó y vendió mucho la idea del padre amigo para contraponerla a la del padre autoritario y severo de otros tiempos, sin embargo, la acepción se fue extendiendo y el padre amigo se convirtió a juicio de algunos en el padre consentidor, en el padre perdónalo todo que dejó pasar y hacer para congraciarse con su hijo pequeño o adolescente.
 
Hoy la vida está pasando dura factura a aquellos que en algún momento perdieron el rol; ser padres es eso y solo eso, ser autoridad, ser respetable, ser acompañante, en fin, ser claro, firme, constante y dador fundamentalmente de tiempo para guiar, opinar, aconsejar, sugerir; y es que hay una amenaza que perturba a muchos padres: si soy firme, si soy fuerte a lo mejor pierdo el amor de mi hijo. Y nada más errado que esto, el hijo aspira y espera modelo, ejemplo, límites, reglas claras en una cancha bien trazada para saber qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo.
 
Ser padres hoy no es fácil, en ocasiones es ir contra corriente, en ocasiones es negar lo que otros permiten, pero se requiere que todos poco a poco hagamos consciencia de que lo que más necesitan niños y jóvenes es de padres claros que manejen a cabalidad su función, que tengan precisa la idea de que siembran para construir una personalidad y no que satisfacen circunstancialidades para recibir congratulaciones.
 
En el siglo XXI ser padre supone estar cercano, supervisando todos y cada uno de los pasos sin interferir en todo, sin ahogar aspiraciones, sabiendo que sembramos para la vida, sabiendo que formamos para la trascendencia del ser humano y la persona; en ocasiones ser padre implica por que no un llamado de atención, sancionar, aplicar como justo juez el castigo razonado y razonable que una mala acción o una omisión se merecen, sabiendo que con ello se fortalece al ser humano que se forja. En determinadas circunstancias un “no” dicho a tiempo es mucho mejor que muchos “si” consentidores que pueden poner al hijo en riesgo.
 
 
Dr. Abelardo García Calderón