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LA ADMINISTRACIÓN DEL SISTEMA
Una de las grandes falencias que presenta sin duda la educación ecuatoriana es la administración de su sistema, ampuloso, burocrático, absolutamente concentrado y centralizado ha sido acaso causa fundamental del pobre desarrollo que se debió haber tenido durante los últimos años.
Ahora, cuando en algún estamento del gobierno nacional se está trabajando en la elaboración del proyecto de la nueva ley orgánica de educación, puede ser el momento oportuno para apuntar hacia un diseño moderno, ágil, que permita fluidez en la tramitología y real atención a la diversa problemática que surge cuando se pretende administrar lo educativo; ahí, en ese proyecto de ley, debiera comenzar a perfilarse delegación de funciones y atribuciones para que la gestión educativa no tenga toda ella que converger hacia el centro y más bien sea realizada y llevada adelante por instancias menores que marcadas por su cercanía puedan atender y entender mejor los problemas y complicaciones locales.
Pretender manejar desde el centro a ciento veinte mil educadores, miles de burócratas, cientos de supervisores, realmente cada vez es más complicado, no se diga con el normal crecimiento que a futuro deberá darse en cada uno de estos segmentos. Que la atención, que el análisis, que la toma de decisiones baje a niveles más cercanos a la trinchera educativa se vuelve fundamental para poder ir solucionando los problemas y carencias que la educación pública ecuatoriana presenta.
Parecería ser que la tendencia del régimen es la de concentrar, sin embargo en el ámbito educativo esta estrategia puede resultar peligrosa y seguir constituyéndose en uno de los pilares más conspicuos del fracaso administrativo. Que el manejo de la educación pública baje a la provincia, ojalá al cantón y porque no a la parroquia misma, sería una solución más clara y precisa a buena parte de los problemas actualmente existentes.
Dr. Abelardo García Calderón   |