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VACACIONES
Volteando la página llevamos nuestra observación a otro campo que ya no sea el de la ley porque el mundo de la educación fundamentalmente está hecho de relaciones interpersonales, de conceptos claros, de autoridad, de afectos y firmeza con los que se va modelando y templando el espíritu de nuestros niños y jóvenes.
Acaso es un tema recurrente el que hoy por estos tiempos queremos tratar, pero resulta inevitable porque retrata otro momento del año, de la vida de nuestros hijos y alumnos: el de su vacación, el de su descanso y entrega por tanto al esparcimiento y al solaz, pero es entonces cuando la mirada de los padres debe estar más aguda y más supervisora, cuando la mente de los padres debe estar anticipando acontecimientos de tal suerte que no debamos lamentar más tarde los excesos de libertad y de un mundo en el que los límites se pierden entre el ruido sonoro y en ocasiones estrepitoso del tiempo vacacional.
Y es que las vacaciones no son para todos y en efecto son momentos para templar más los criterios y la presencia de los padres, para éstos el tiempo vacacional exige mayores y mejores controles, presencias, firmeza, si no se quiere llegar a lamentar circunstancias complejas que van desde las simples malas compañías pasando por las pruebas ingenuas de sustancias no debidas hasta llegar a circunstancias mayores como embarazos no deseados. La vacación es para ellos, para los niños y para los jóvenes, en definitiva para los hijos y curiosamente ese periodo vacacional debe demandar para los padres mayor trabajo, mayor cumplimiento de su rol.
No hay manera más fácil de perder a un hijo que vacacionar en paralelo con él, ni mayor riesgo que el no saber dónde está, qué está haciendo aunque sepamos con quien está. Hoy los riesgos están a la caza de todos y penosamente pueden venir embozados en un primo, en un buen amigo, en el hijo de alguien que conocemos, por ello: padres alerta, alerta para vivir bien y seguros el tiempo de vacaciones.
Dr. Abelardo García Calderón   |