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LA SILLA
De conformidad a este nuevo modelo de democracia desconfiada en el que hemos caído, que nos lleva a dudar aun de aquellos que hemos elegido como representantes, se extrema la situación cuando en el proyecto de ley en curso de educación, se habla de que en los consejos directivos de los planteles educativos se contará con la silla vacía. En nuestro criterio es llevar a la exageración este voluntarismo veedor y desconfiado, pues agregará a un cuerpo en teoría puramente técnico una voz altisonante, sin duda política, que tratará de llevar agua a su molino.
La silla vacía sin duda politizará los consejos directivos pues a ella como ocurre siempre en nuestro país optarán los proselitistas, los agiotistas políticos que buscan sobresalir, utilizando para ello cualquier tipo de peldaño. Este agregado político a los consejos directivos será sin duda un escollo en la resolución de problemas pues al no ser educador ni pedagogo, al no ser administrador educativo el detentador de la silla, más será las complicaciones que genere que el aporte de soluciones.
La estructura educativa nacional lejos, muy lejos está, de sentirse preparada para un tipo organizacional como el que se quiere imponer; el criterio de la autoridad es que la silla se empodere del cuidado de los bienes de la institución educativa, expresando que ese cuidado no lo tienen los directivos ni los educadores fiscales por sentir que la institución no es de nadie, que pertenece al Estado y que esto sin duda es lo que genera la destrucción de inmuebles, mobiliarios equipos, etc. sin embargo pensamos que el concurrente a la silla poco o nada podrá aportar en este sentido y que más bien sus intereses estarán orientados a conseguir beneplácitos y pases de año para ahijados y recomendados o a ejercitar su poder al interior de la institución antes que dedicarse a buscar alternativas y soluciones para la institución educativa.
Ojalá que se reflexione, que no se lleve a la exageración la instauración de la silla vacía y que se deje el gobierno de las instituciones educativas a quienes se prepararon para ello.
Dr. Abelardo García Calderón   |