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GRATUIDAD O CALIDAD
No siempre las disyuntivas que la vida pone por delante de los padres de familia son justas. Y es que estamos seguros que este año lectivo a punto de comenzar repetirá y con creces al año anterior en el obligar a seleccionar entre lo gratuito y lo bueno a los representantes de estudiantes provenientes de hogares económicamente menos favorecidos, pues ante la gratuidad absoluta con la que se anuncia la escuela pública más los obsequios de libros, uniformes y alimentación no han sido pocos los padres que se han tentado por retirar a sus hijos de establecimientos privados para matricularlos en escuelas y colegios fiscales.
Desgraciadamente entre nosotros la buena calidad en la educación fiscal aun resulta excepcional y es claro que los importantes pero aun pocos esfuerzos por mejorarla lejos están de dar sus primeros frutos; por tanto, convendría que todos estemos claros de que a este tiempo la disyuntiva es escoger entre gratuidad o calidad.
Al Ministerio esta reflexión le debe interesar pues resulta evidente que estamos incorporando y acrecentando las filas del estudiantado público a partir de cantos de sirena, lo que sin duda a futuro se reflejará en más personas egresando de la educación pública pero sin los conocimientos y la formación adecuada; a las familias les debe de quedar claro que el ahorro económico que se realiza va a pasar una alta factura años delante pues se disfrutó del libro gratuito, de la ropa y del almuerzo pero sin haberse recibido la educación desarrolladora y potencializadora que los tiempos modernos exigen; a los educadores públicos también debiera interesarles pues son ellos y solo ellos los que tienen la clave para cambiar si lo desean y lo proponen esta penosa realidad.
Una pena que las circunstancias nos hayan llevado a tener que escoger penosamente por el costo y no por la excelencia educativa, es una pena que buenos establecimientos privados vean partir a alumnos que desmejorarán su condición tan solo por gratuidad.
Dr. Abelardo García Calderón   |