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CUIDADOCUIDADO Sin duda los tiempos cambian y siempre hemos sostenido que el arte de educar tiene mucho que ver con la capacidad de adecuación de los sistemas educativos a los tiempos. Allá por la década de los ochentas del siglo XX se pensó en la escuela de diez grados con alternativa válida para formar al niño y al púber; hoy, el proyecto de ley en curso en la Asamblea, mantiene el mismo esquema sin caer en cuenta que vivimos otra época, otros momentos y por eso decimos: cuidado.
Nadie puede negar la cantidad de información que maneja el niño y el preadolescente de hoy, la precocidad por decirlo así con que los pequeños se desarrollan es impresionante y acaso sin darnos cuenta los adultos forzamos el paso y les obligamos a vivir más rápido de lo que debieran y necesitan. Los jovencitos de doce, trece o catorce en ocasiones tienen menos inocencia de la que quisiéramos y están más inmersos en la vida cruda y real de lo que deseáramos, por ello decimos: cuidado.
No es tiempo de juntar por juntar edades. El modelo de una escuela primaria y una secundaria no puede simplemente sostenerse por sostenerse; acaso es tiempo de pensar en tres etapas, la primaria o elemental, la media y el bachillerato. Lo dejamos planteado porque no quisiéramos tener que decir, lo dijimos. El legislador tiene la oportunidad de correspondiendo a los tiempos poner las cosas en su sitio. La anticipación informativa, la precocidad sexual, los problemas socioculturales que ya enfrentan al púber no deben trasladarse a los pequeños de edad escolar.
Propiciemos que las instituciones educativas geográficamente estén preparadas para dividir claramente en áreas distintas atendiendo a cada quien de acuerdo a sus necesidades, y no forcemos ni aceleremos procesos conjuntando a preadolescentes con menores que bien pueden convertirse en víctimas propiciatorias de aquellos que simplemente le llevan unos años. La escuela de diez grados, por tanto, a este tiempo y en esta época no es aconsejable.
Dr. Abelardo García Calderón
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