2010, Año de los Valores

El objetivo de esta unidad educativa es reforzar la formación de valores a los estudiantes a través de diferentes actividades como lecturas, reflexiones, juegos, video-foro, talleres, entre otros. Con esto, se pretende que nuestros estudiantes- sus hijos, interioricen y demuestren con sus actitudes en su entorno familiar y social, la importancia de ser un verdadero ser humano.

Para ello, se trabajará en los valores de nuestro ideario que son: Liderazgo, Responsabilidad, Afectividad, Solidaridad, Honestidad, Ciudadanía del Mundo, Defensa del Medio Ambiente y Cultura de Paz; a los que añadimos Sensibilidad y Perseverancia para completar 10; los cuales serán abordados uno por mes durante el presente año lectivo. Además se ha escogido a un personaje para aprender con el ejemplo de vida de cada uno de ellos.

 


 

 

LA HONESTIDAD
Es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia.
Si queremos ser Honestos, debemos empezar por enfrentar con valor nuestros defectos y buscando la manera más eficaz de superarlos, con acciones que nos lleven a mejorar todo aquello que afecta a nuestra persona y como consecuencia a nuestros semejantes, rectificando cada vez que nos equivocamos y cumpliendo con nuestro deber en las labores grandes y pequeñas sin hacer distinción.

 

 


 

SAN JUAN
Nació en Galilea. Era hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor. Su oficio era el de pescador. Un día estando con su hermano Santiago, y con sus amigos Simón y Andrés, remendando las redes a la orilla del lago, pasó Jesús y les dijo: "Vengan conmigo y los haré pescadores de almas". Inmediatamente, dejando a su padre y a su empresa pequeña, se fue con Cristo a dedicarse para siempre y por completo a extender el Reino de Dios.

Juan Evangelista fue el único de los apóstoles que estuvo presente en el Calvario al morir Jesús quien le encomendó que se encargara de cuidar a la Madre Santísima María, como si fuera su propia madre, diciéndole: "He ahí a tu madre". Y diciendo a María: "He ahí a tu hijo".

El emperador Dominiciano quiso matar al apóstol San Juan y lo hizo echar en una olla de aceite hirviente, pero él salió de allá más joven y más sano de lo que había entrado, entonces fue desterrado de la isla de Patmos, donde fue escrito el Apocalipsis.
Después volvió otra vez a Éfeso donde escribió el Evangelio según San Juan, que es el libro que lo ha hecho tan famoso.

San Epifanio dice que San Juan murió hacia el año cien, a los 94 años de edad.