VALOR DEL MES DE JULIO: DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE
Valores para el año lectivo 2010 - 2011
| MES |
VALOR |
SANTO
|
| Abril |
Honestidad |
Bernardita |
| Mayo |
Defensa de la vida |
Santa María
(Madre de la Esperanza)
|
| Junio |
Liderazgo |
San Pablo |
| Julio |
Defensa del medio Ambiente |
Narcisa de Jesús |
| Agosto |
Ciudadanía del Mundo |
San Agustín |
| Septiembre |
Afectividad |
Domingo Savio
María Goretti
|
| Octubre |
Solidaridad |
Teresita del Niño Jesús |
| Noviembre |
Responsabilidad |
Hno. Miguel |
| Diciembre |
Cultura de Paz |
San José |
| Enero |
Alegría |
San Juan Bosco |
DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE
Este valor se refiere a la sensibilidad que debemos tener los seres humanos ante los problemas del medio ambiente, la preservación de la naturaleza y la defensa de un mundo que sea habitable para las futuras generaciones.
Por tanto, es necesario educar a niños y jóvenes para que sean capaces de vivir con respeto al medio ambiente y situar la protección de la naturaleza entre las prioridades de la acción escolar y familiar: en las actitudes y comentarios de los profesores, en las actividades cotidianas, en la reflexión del grupo de clase, en la participación en redes escolares, en las reuniones de la familia y en el apoyo a las acciones que los alumnos pueden realizar para proteger y mejorar su entorno medio ambiental.
SANTA NARCISA DE JESÙS
Nació el 29 de octubre de 1832 en Nobol. Sus padres fueron don Pedro Martillo Mosquera y doña Josefina Morán, agricultores y buenos cristianos.
Pasó su niñez y juventud en el campo, creciendo en contacto con la naturaleza y conociendo las necesidades y las penurias de los pobres campesinos.
Narcisa llevó una vida de mujer campesina, trabajadora, entregada a los demás y con experiencia de Dios en la oración.
Cuando tenía 18 años muere su padre, y ella emigra a Guayaquil. Allí trabaja como costurera y continua su apostolado trabajando con jóvenes abandonadas y refugiadas en la “Casa de las Recogidas” y visitando a los enfermos y moribundos.
A principios de 1868 viajo a Lima y allí continuó su vida virtuosa como seglar, alojada en la Casa de las Hermanas de la Orden Laical de Santo Domingo, hasta su muerte el 8 de diciembre de 1869.
Su cuerpo fue trasladado a Guayaquil en 1955 y ahora permanece en su pueblo natal. El Papa Juan Pablo II la declaró beata el 25 de octubre de 1992.
Canonizada por Benedicto XVI, 12 de Octubre 2008, en la Plaza de San Pedro.